Karla Juárez / Fotos: Gonzalo Ibáñez

El chef mexicano Gerardo Rivera, se encuentra pisando la ciudad más bonita del mundo, San Miguel de Allende, debido a la apertura de un nuevo proyecto en su larga trayectoria culinaria. Su pasión, entrega y amor a la cocina lo han llevado a ser un grato representante de la gastronomía nacional.

Desde niño tuvo un especial interés en el área, sin embargo, no pasaba por su mente hacer de ello algo profesional o una forma de vida. “En mi casa siempre se comió muy bien, era parte de nosotros estar inmersos en un mundo de ingredientes, sabores y olores. A pesar de eso, nunca me vi dentro de la cocina, me gustaba demasiado, pero en ese tiempo no era considerado como tal una profesión”, afirma.

Comenzó a cursar la carrera de diseño industrial, mientras que a la par trabajaba en un restaurante de crepas, en el que poco a poco dejó salir su verdadera vocación: la gastronomía. La relación con los comensales, el servicio, la convivencia y la creación de platillos lo enamoraron por completo para dejar la universidad y enfocarse en otra meta.

“Decidí con unos amigos poner un restaurante, lo atendíamos por la noche y en la mañana estaba en Costa Vasca, un lugar que convocó a dos chicos como aprendices de cocina”, recuerda el chef.

Años más tarde, siendo muy joven, se muda a Huatulco, donde experimenta como jefe de cocina; al ver que la situación ameritaba mayores conocimientos y que la decisión de dedicarse tiempo completo a su pasión estaba tomada, regresa a la Ciudad de México para estudiar gastronomía.

“En la Ibero conocí a grandes chefs, me ayudaron en muchos aspectos, incluso estuve de forma independiente realizando banquetes, también participé poco tiempo en el restaurante Tajín de Coyoacán, además en Sales y Soles”.

Poco a poco su carrera despegaba, así como el reconocimiento de su talento; fue invitado a colaborar en el Periódico Reforma en la sección Buena Mesa, impartió clases en distintas instituciones, labor que aún continúa realizando, pues es adepto a compartir sus conocimientos y recibir de los demás nuevas ideas.

Caracterizado por ser un hombre perseverante, trabajó para ser parte de un concurso de talla internacional, Bocuse d´Or, nombrado así por el padre de la cocina a nivel mundial, Paul Bocuse. Su mente se concentró durante un año y medio en dichas olimpiadas gastronómicas, tanto que no solo logró entrar, sino que se llevó el primer lugar nacional y noveno a nivel mundial.

“En este inter, Nestlé me llamó para entrenarme, después del concurso, que es totalmente desgastante y a la vez emocionante, me quedé con la marca un par de años en el área experimental. Es un orgullo decir que soy el mexicano que ha logrado el puesto más alto en Bocuse d´Or”, afirma Rivera.

El gusto por compartir conocimiento

Al concluir su etapa con dicha empresa y con hambre de conocer más áreas, se acerca a la hotelería, un espacio en el que, expresaba, solo estaría dos años, pero que se convirtieron en dieciocho años hasta hoy.

“Me acerqué a Grupo Posadas, me mudé a Cancún y a partir de ese momento no me he separado, he estado en varios hoteles de la línea. Actualmente soy el chef corporativo, me encargo de formar al mejor equipo de talento, capaces de crear una excelente propuesta con un perfil claro hacia la cocina mexicana, dentro de la cadena hotelera más grande de Latinoamérica”.

 

 

“Soy muy exigente conmigo mismo, me gusta buscar la perfección, que a veces es frustrante porque sabemos que no existe. Pero justo por eso siempre estoy en la búsqueda de hacer cosas diferentes, trato de estar a la vanguardia.”

Gerardo está contento con lo que desempeña diariamente, disfruta de guiar el talento de los nuevos chefs, ver las innovaciones que presenta cada uno de ellos; comenta que la vida de un chef es literalmente la cocina, su familia también está dentro de ella.

Por otra parte, uno de sus lemas es consumir local, cada que acude a la apertura de un hotel o proyecto en algún destino del país respeta la compra de insumos producidos directamente en la tierra de ese lugar.

Tenemos una responsabilidad como mexicanos, debemos defender la cultura haciendo nuestra propia salsa, nuestras propias tortillas con producto de la señora del mercado, verdura de los agricultores aledaños; no solo por promover la economía interna, también por cuidado al planeta”, expresa convencido Gerardo.

 

Agradecemos al hotel Live Aqua San Miguel de Allende por las facilidades para esta entrevista y sesión fotográfica.