Karla Juárez / Fotos: Gonzalo Ibáñez

Ubicado en Antea Lifestyle Center, Trashumante, un restaurante de comida contemporánea, ofrece más que un amplio menú de exquisitos platillos, promueve una experiencia que une todos los sentidos en un solo espacio.

Hace tres años fue fundado en la ciudad de San Luis Potosí, en donde la idea original fue dar a conocer la comida tradicional mexicana con un toque de los sabores actuales.  Debido a su aceptación, la idea llegó a Querétaro hace un par de meses con algunos ajustes en la carta y evolución en el concepto. Los chefs Andrés Espinoza y Jonathan Moreno unieron fuerzas en la cocina para mezclar recetas, ingredientes y sazones para hacer vibrar a los comensales en cada bocado.

“Trashumante es un pastor nómada que va de lugar en lugar en busca de alimento, nosotros lo trasladamos como el anfitrión que ha conocido y probando diferentes productos, entonces los trae a su lugar de origen para ofrecer lo mejor a sus invitados”, comenta uno de los fundadores del restaurante. 

Los clientes son recibidos con la mejor atención y son invitados a disfrutar del ambiente sin preocuparse por seguir rígidamente la etiqueta, lo importante es gozar de la comida hasta chuparse los dedos. 

Por las tardes familias, amigos y compañeros de trabajo acuden a platicar mientras degustan alguna de las ochenta propuestas culinarias del menú, como la exquisita piña ahumada con canela y camarones envueltos en tocino acompañados de guacamole.

También pueden elegir entre una amplia variedad de bebidas, como la coctelería a base de mezcal o la estrella de la barra, el jarrito de feria, que nos recuerda los típicos festejos de los pueblos mexicanos.

Una de las especialidades es la langosta Puerto Nuevo, típica de Baja California, que se sirve con mantequilla, frijoles, arroz y tortillas de harina. En cuanto a cocina internacional, se ofrece Wagyu certificado, un corte japonés  marmoleado.

En la noche el ambiente da un giro, especialmente de jueves a sábado debido a la presencia de un saxofonista. De miércoles a domingo un DJ hace la mezcla perfecta de música para todos los gustos, abriendo un buen ambiente.

Queremos respetar la esencia ecléctica de la cultura mexicana, tenemos alebrijes y muchos colores, la terraza demuestra el mood casual que tanto nos gusta reflejar, aquí pueden probar desde entradas, ensaladas, tacos y cortes hasta especialidades”, expresa el fundador.

Una de estas especialidades es la langosta Puerto Nuevo típica de Baja California, que se sirve con mantequilla, frijoles, arroz y tortillas de harina; otra propuesta imperdible es el Mole Negro de Oaxaca con pierna, muslo o pechuga de pollo.

 Hablando de cocina internacional ofrece Wagyu certificado, un corte marmoleado de calidad japonesa. Cerrando con broche de oro llega el postre, en el que chicos y grandes se divierten con La Piñata, un chocolate en forma de esta figura tradicional por la que los meseros cantan “dale, dale, dale”, y al romperse pequeñas lunetas salen del interior.