Karla Juárez / Fotos: Johnatan Escamilla y cortesía

Diariamente las oficinas de la ciudad se llenan de trabajadores; durante esas seis o siete horas sus perros esperan ansiosos la llegada de sus dueños sin una actividad recreativa y, por supuesto, sin la atención necesaria. Esa situación puede cambiar. En Querétaro existe desde hace dos años un lugar especializado en las buenas prácticas y libertad de los perros: Club Can Inn, el cual ofrece cinco servicios diferentes: hotel, guardería, veterinaria, entrenamiento y estética.

Cada uno regido bajo el lineamiento de ABKA (American Boarding Kennel Association), fundación encargada de controlar desde centros de rescate animal hasta la seguridad en la utilización de químicos de limpieza.

Por otra parte Club Can Inn tiene cuatro certificaciones: buenas prácticas, cuidado de mascotas, alimentación y prácticas de manejo y trato de mascotas. Éstas garantizan el profesionalismo del personal y del propio recinto.

Espacio y libertad

Sus más de 2.3 hectáreas permiten el libre andar de los perros, la llamativa alberca los invita a refrescarse mientras juegan con sus amigos e incluso con sus cuidadores, quienes están capacitados para controlar cualquier escenario.

“Después de dedicarme 19 años al manejo de hoteles en Estados Unidos, decidí regresar a mi Querétaro a cumplir un sueño, a cambiarle el chip a la gente acerca de las prácticas con sus mascotas. Estar encerrados en rejas o transportadoras y sin ejercicio no es lo ideal”, dice Roberto De Echavarri, director general y quien junto con Gerardo Lavín logró crear este espacio único.

 

 

Club Can Inn tiene cuatro certificaciones: buenas prácticas, cuidado de mascotas, alimentación y prácticas de manejo y trato de mascotas.

Esta originalidad se percibe en el estilo de habitaciones, que van desde la “suite” más sencilla, con cama y bebedero automático, hasta la más equipada de todas, la “master suite”, con una cama grande, velo, cámara de vigilancia para que los dueños puedan monitorear desde su celular, televisión y patio de 3x3.

También cuentan con otros tamaños como La Villa, que ofrece vista a los jardines, patio de 4x3 metros y dos bebederos automáticos; cabe mencionar que las habitaciones son cuestión de espacio y comodidad, por eso cuentan con dos edificios, uno para perros de razas grandes y otro para razas pequeñas, aunque los privilegios y actividades fuera de ellos son lo mismos para ambos.

Servicios por profesionales

El movimiento en Club Can Inn comienza desde las siete de la mañana, con una revisión perro por perro, se lleva un registro personalizado, así como una alimentación especial, todo supervisado por María Elena De Echavarri. Cuando salen a jugar el staff de limpieza realiza un lavado exhaustivo tanto del lugar como de los platos de acero quirúrgico.

Más tarde comienzan a llegar los perros de guardería, es decir, aquellos que son recogidos por los choferes hasta la puerta de su casa. Durante todo el día realizan distintas dinámicas; los que están en entrenamiento son separados para llevar a cabo el programa establecido.

Poco antes de caer el sol, los huéspedes que están por irse pasan a la estética en donde son despedidos con un exquisito baño. “Aquí somos una familia, todo el equipo trabaja en conjunto con el objetivo de lograr nuestra meta. Todos somos igual de importantes y esenciales en las prácticas caninas” concluye Roberto De Echavarri.