Adela Salinas /Foto: Ricardo Vega

Los paisajes de Adriana Urquiza suenan. Lanzan murmullos que, a la manera de Rulfo, soplan al oído para obligarnos a verlos de frente. Entonces, los ojos se llenan del polvo invisible que brota de sus colores terrosos.

Porque, así como en los cuentos del escritor jalisciense, la soledad y quietud de la pintura de Urquiza —a quien le llaman Gato no sólo por la forma de sus ojos, sino porque ven otros mundos—, es sólo aparente. Basta con detenernos un poco más en los detalles para escuchar las pisadas de las ánimas que permanecen escondidas entre las líneas negras que subrayan sus caminos y que nos permiten entrar al realismo mágico de Comala en busca de Pedro Páramo. ¿Será que por eso los títulos de sus cuadros son Sueños Eternos, Una Mirada Sabia o Nuestra Propia Vida?

Gato es la única que se atreve a recorrer a tientas los sinuosos llanos —que bien podrían arder en llamas— así como escalar sus árboles, cuyo follaje, de colores primarios y terrosos nos podrían envolver en unas sospechosas espirales que, a simple vista, podrían parecer frutas. Así,nosotros, espectadores que caminamos por rumbos inciertos hacia un horizonte cada vez más complejo y lejano, tenemos que pedirle de rodillas: “Diles que no me maten”, porque igual que en los cuentos de Rulfo, la obra de Gato guarda un misterio que esconde algo peligroso y es que además, nos hace creer ciegamente que el cielo puede ser blanco, el pasto morado y el agua roja.

Gato platica que le gusta soñar e imaginar y que nunca le sale igual una idea. Se sorprende cuando le digo que sus cuadros me recuerdan la obra de Juan Rulfo. Le gusta dialogar con la incertidumbre mientras trabaja sus encáusticas, óleos y acrílicos que ha llevado a numerosas exposiciones individuales y colectivas desde que estudió pintura en Florencia en 1989. La última exposición fue en marzo de este año y prepara una siguiente, pero mientras, se le puede visitar en Lakmé, su tienda ubicada en El Vergel Bistro & Market (Camino la Alborada No. 17, San Miguel de Allende), pero hay que ir con plena conciencia de que, desde el primer instante, uno puede quedar atrapado entre sus montañas y con la mirada perdida en el horizonte, para siempre.

Adela Salinas es escritora y periodista. Autora de Piel viva (su novela más reciente, en Ediciones B), Del amor y otros tatuajes, Crónica del delirio, el oscuro reflejo de Paul Antragne y otros títulos. Ha colaborado en los principales medios del país, y actualmente en la Revista de la Universidad de México.

Su sitio oficial: adelasalinas.com