Jazmín Fajardo/Fotos: Shutterstock

Estar en Tailandia  es de por sí una de las experiencias más enriquecedoras para todo viajero, no obstante, para quien viaja por primera vez a este milenario país, recorrer el norte supone un encuentro con las raíces culturales, espirituales y la cara más moderna de este destino. Por ello te sugiero agregar a tu ruta de viaje estas cuatro ciudades, te aseguro, ¡no te arrepentirás!

Ayutthaya, una isla llena de historia y tradición.

A sólo 45 minutos de Bangkok, a las orillas del río Chao Phraya, toma una barcaza para navegar entre sembradíos de arroz y casas construidas en alto hasta la isla de Ayutthaya.

En esta ciudad, que fue la segunda capital de Bangkok, se encuentra el Wat Phananchoeng, un templo con la imagen más venerada de la ciudad: un Buda de 19 metros de altura. Sorpréndete con colosal figura y si quieres vivir un poco del budismo, forma parte de los rituales del lugar, que inician con una oración y después telas color naranja —que representan la transformación y la perfección en el budismo— son lanzadas hacia el Buda y amarradas a él, para después cubrir a quienes participan del ritual, como símbolo de abundancia y buena fortuna.

Muy cerca de ahí, se encuentran las ruinas del templo Wat Maha That, consideradas patrimonio universal por la Unesco. Entre construcciones cónicas y muchos Budas que fungen como guardianes de este lugar sagrado, se encuentra la famosa cabeza de Buda incrustada en el árbol de Bodhi o higuera sagrada.

Feliz amanecer: Sukhothai

Siguiendo la ruta del norte, llegarás a Sukhothai, ciudad que fuera la primera capital de Tailandia y cuyo significado es “Feliz Amanecer”. La visita obligada es el parque histórico de Satchanalai, que representa la historia de la esta gran ciudad; un recorrido en bicicleta hará que disfrutes de las imponentes ruinas cónicas, los hermosos paisajes y los Budas en sus distintas posturas.

Dentro del mismo complejo, podrás encontrar el Wat Si Chum (Templo de la Iluminación) que resguarda al místico Buda Phra Acana (el Imperturbable) cuya simple contemplación, provoca una sensación de calma y plenitud.

El Triángulo Dorado, Chiang Rai y el majestuoso Templo Blanco

El tercer destino se encuentra a las orillas del Río Mekong. Esta ciudad junto con Myanmar (antes Birmania), Laos y Tailandia conforman el histórico Triángulo de Oro. Ahí puedes dar un paseo en una barquita que bordea la triada de oro; contemplar al impactante Gran Buda Dorado y recrear en tu imaginación aquellas épocas en las que por este río se mercaban alimentos, piedras preciosas y, por supuesto, opio.

Otro spot imperdible, y también de mis favoritos, es el Majestuoso Wat Rong Kung, obra del artista plástico Chalermchai Kositpipat.

Con sus colores blanco, plateado y dorado, el también conocido como Templo Blanco transmite a sus visitantes magia, paz y armonía, en un muy contemporáneo homenaje a la cultura budista. Visita su edificio principal en donde descubrirás claras alegorías de nuestra actualidad: Michael Jackson, Harry Potter, Spiderman, Matrix y hasta Minions son algunos de los personajes plasmados en este singular y hermoso templo.

Chiang Mai, la ciudad más hípster de Tailandia, es el sincretismo de historia, sabores y fiesta

La última recomendación para que tu viaje sea inolvidable es Chiang Mai, una ciudad moderna llena de jóvenes, arte, tecnología y con una energía muy especial.

Visita el Wat Phrathat Doi Suthep, un templo a mil metros de altura sobre un cerro. Torres doradas, figuras de Budas, plegarias armónicas, monjes y una hermosa vista de toda la ciudad hacen de este lugar una ecléctica y disfrutable experiencia.

Reserva energía para la noche y visita los mercados nocturnos o night markets, característicos de la ciudad: comida exótica, internacional, souvenirs y música en explanadas llenas de luz y color crean un ambiente de alegría y fiesta en las calles.

Si aún te quedan fuerzas y tiempo, planea una visita a alguno de los refugios de elefantes en donde podrás pasar un día de convivencia con estos mamíferos tan venerados y ligados a la cultura e historia de este país; además de que contribuirás con su preservación, en un ambiente natural, y amigable. Su cuidado se encuentra confiado a un equipo de expertos quienes los protegen de cualquier tipo de explotación humana, prohibiendo incluso, montarlos.

Tips previos al viaje:

Para los mexicanos es necesaria una Visa, visita la página de la embajada, thailatinamerica.net.

Puedes comprar una SIM con paquete de voz y datos en el aeropuerto tailandés a un precio muy razonable.

Este recorrido fue realizado a lo largo de 7 días y 6 noches en coche, pero puede hacerse por tren y avión.

Conocer el Norte de Tailandia es una experiencia inolvidable, llena de emotivos encuentros con la historia, naturaleza, la cultura budista y su muy cálida gente. Deseo muy pronto tengas oportunidad de conocerlo y puedas decir como yo: ¡Sàwàddee ká (Zawadika) Tailandia! (¡Hola, Tailandia!)