Karla Castillo/ Fotos: Gonzalo Ibáñez

Hace un par de años el chef Italiano Manuel Vella y  el empresario Juan José Valdés, residentes de Querétaro, decidieron emprender un proyecto gourmet, en el cual los platillos fueran realizados con recetas provenientes en su totalidad de la República Italiana.

Primeramente fundaron la sucursal de El Refugio, ubicada en Plaza Cima. Con el paso del tiempo, el menú tuvo una gran aceptación por parte de los comensales debido a su especial sabor. Por ello deciden abrir un segundo restaurante del otro lado de la ciudad, concretamente en las instalaciones del Hotel Misión Juriquilla, exactamente en Boulevard Villas del Mesón No. 56. “Decidimos abrir las puertas de Trattoria aquí, ya que es una zona que está creciendo a pasos agigantados y en donde creemos que nuestra cocina puede tener impacto”, explica Juan José Valdés.

Inspiración italiana

Al entrar, de inmediato sentirás que estás en una trattoria (en Italia las trattorias son pequeños restaurantes familiares donde los platillos son preparados de manera tradicional),  con un ambiente ameno, informal y casual, en donde puedes acudir a beber una deliciosa copa de vino acompañado de lasagna, tallarines, risotto, preparados con salsa bolognesa, entre otros platillos.

Los fundadores describen el concepto como una cocina sencilla pero con esencia italiana,  en donde su punto fuerte es la producción de los alimentos dentro del restaurante, es decir, que los componentes son totalmente frescos y artesanales, como el queso mozzarella, las salsas y las masas, entre otros. Por otra parte, gran cantidad de ingredientes son traídos directamente desde Italia, esto con la intención de que los platillos sean lo más fieles al sabor original. Si bien en la tradición italiana las trattorias no incluyen la pizza en su menú, en Lambretta se consiente a los amantes de ésta con su exquisita pizza napolitana,  la cual es identificable por su sabor único en Querétaro y cuya preparación es en un horno de piedra a base de leña.

Manuel, además de tener una gran pasión por la cocina también dedica su tiempo libre a la colección  de motocicletas antiguas, su favorita y por la cual el restaurante tiene el nombre, sin duda es la scooter Lambretta, un modelo característico de los años 50 producida en Milán. Así, con esta sencillez pero genuino amor por la cocina italiana, Trattoria Lambreta te espera para ofrecerte una nueva experiencia culinaria en la ciudad: “Esperamos que Lambretta genere un gusto por el consumidor, es decir, queremos llenar ese hueco que hay en cuanto a comida de alta calidad sin llegar a un lugar tan pretencioso”, expresa Manuel Vella.