Karla Juárez/Fotos: Gonzalo Ibáñez

En La Rioja, España, se encuentra la herencia familiar vinícola de Miguel Ángel de Santiago, quien actualmente funge como el enólogo de los reconocidos Viñedos La Redonda, un lugar que acumula más de 40 años de experiencia en la producción de uva para el vino queretano.

Miguel Ángel estuvo inmerso desde su nacimiento en el mundo del cultivo y producción de la vid: “Nací prácticamente entre barricas, con la música del ruido de las botellas”, comparte el enólogo.

Desde muy pequeño fue instruido en la tradición familiar, la cual poco a poco fue convirtiendo en su pasión; comenzó a fortalecer sus conocimientos estudiando para enólogo en la Escuela Nacional de la Vid y el Vino, en Madrid.

“Mi historia se remonta a muchos años de tradición familiar en varias generaciones”, cuenta Miguel Ángel.

Desde hace aproximadamente 47 años ha estado presente en distintas vinícolas de México, como Martell, Cavas de San Juan, con sus vinos Hidalgo y Freixenet, y como su proyecto más reciente se encuentra desde 2005 dentro de Viñedos La Redonda.

Artífice de sabores

“La Redonda es otra vinícola más en mi largo camino de la elaboración de vino, y seguiré hasta que el cuerpo aguante, mientras tanto aprovecharé para disfrutar de mi gran pasión y estar en contacto con la naturaleza”, explica el experto, quien  también ha sido catedrático de Viticultura y Enología en diversas instituciones educativas, como la Universidad Contemporánea y el ITESM de Querétaro.

Los Viñedos La Redonda, ubicados en el municipio de  Ezequiel Montes, fueron fundados en 1972 por Don Vittorio Giaginto Bortoluz Perencin (Vittorio para su familia, Jacinto para sus amigos mexicanos), perito agrario de profesión, especialista en viticultura y enólogo por la renombrada Escuela de Conegliano de Italia, que llegó a México en los años cuarenta.

La Redonda, con una experiencia de más de 38 años, ha emprendido desde 2005 la aventura de elaborar productos de calidad, materializando así la tradición vitivinícola de esta región de parajes semidesérticos y caprichoso clima, convirtiéndose en referente de las mejores firmas nacionales y promotora de este elíxir, con eventos como el Festival 100 Vinos Mexicanos, que reúne a las mejores marcas del país.

Actualmente elaboran 40 etiquetas diferentes, desde vinos jóvenes hasta de crianza, es decir, que ya han estado cierto tiempo en barrica de roble —mínimo ocho meses—.“El vino, posteriormente, tiene que pasar un tiempo en botella, donde se produce  un añejamiento, en ausencia casi total de oxígeno, generándose procesos de reducción que le permiten al vino lograr las mejores características organolépticas para su consumo, modificándose los compuestos aromáticos y tánicos del vino”, detalla De Santiago.

“Una gran mayoría sigue pensando que lo de fuera es mejor, sin darse cuenta de la enorme riqueza vinícola que tenemos en casa”

En México hay calidad

El enólogo es el encargado de “traer al mundo” nuevos vinos, en los que el consumidor pueda encontrar diferencias de estilos, características, calidades y añejamientos, incluso entre los propios vinos de La Redonda.

“Hay tantos matices y mucho que hablar, el mundo del vino es infinito, podemos conversar desde el proceso de fabricación de las botellas, corchos, cajas, etc.  De los colores, aromas y sabores… Es un tema de conversación interminable”, comenta el entrevistado, quien recuerda que el mundo del vino es una cultura que invade las ciencias y las artes. Para no ir más lejos, Querétaro es un estado que se caracteriza por tener una amplia cultura en el ámbito de la vid, su escudo así lo atestigua con una planta de vid en el mismo, inclusive cuenta con la famosa ruta del queso, arte y vino, en la cual citadinos y turistas disfrutan de un recorrido por los distintos viñedos de la región.

 

Miguel Ángel De Santiago considera que la vitivinicultura mexicana y en particular la queretana ha experimentado una evolución similar en técnica y calidad a la de otras regiones del mundo. “Hace 47 años, cuando llegué a este maravilloso país, la evolución tecnológica, salvo algunas excepciones, no era muy grande, tuvieron que pasar algunos años para adecuar los viñedos y las vinícolas a los existentes en otros países. Una gran mayoría de gente sigue pensando que lo de fuera es mejor, sin darse cuenta de la enorme riqueza vinícola que tenemos en casa”, nos dice el experto, quien no duda en compartir: Consuman vinos mexicanos con moderación. ¡Salud!